No sé cómo explicar lo que siento. Es un dolor que no sé dónde está exactamente, pero que me oprime el pecho y, a veces, me deja sin aire. Se siente como si algo dentro de mí muriera cada día, como si un vacío profundo se hubiera instalado en mi interior, robándome la alegría y dejándome con un peso insoportable. He aprendido a callar más cosas de las que quisiera, y me doy cuenta de que he olvidado cómo reír.
Salir a la calle me asusta. Hablar con alguien me cuesta. Reconozco este dolor, lo siento en cada parte de mí, pero no quiero hablar de detalles. No sé por dónde empezó a crecer, pero sí sé en qué momento se instaló. Y aunque la gente insiste en que me duele el corazón, yo sé que es algo mucho más profundo, algo que no se cura con palabras vacías ni con el paso del tiempo.

Comentarios
Publicar un comentario