No tengo casa propia. No tengo pareja. No tengo estabilidad financiera. No tengo todo lo que, según la sociedad, “debería” tener a esta edad.
Pero tengo algo que nadie me puede quitar: me tengo a mí.
Y tengo a mi hija, aunque la vida nos haya puesto en pausas difíciles. Amalia sigue siendo parte de mi corazón, mi historia, y mi fuerza diaria.
Me he sostenido cuando todo se cayó. He empezado de nuevo más veces de las que quisiera. He llorado en silencio para no preocupar a nadie. He dado amor incluso cuando no me quedaba mucho para mí. Y aquí sigo: viva, presente, aprendiendo.
No estoy tarde. Estoy a mi ritmo. No soy menos por no cumplir expectativas ajenas. Soy más por todo lo que he enfrentado sola y, aún así, sigo eligiendo creer en mí.
Y si tú también sientes que estás "fuera de tiempo", te abrazo desde aquí. Estamos a tiempo de construir una vida que sí se parezca a nosotras.
Una sin checklist. Una real.

Comentarios
Publicar un comentario