No permitir que alguien más defina tu bienestar implica fortalecer tu autoestima, encontrar satisfacción en tu propia compañía y darle valor a quien realmente lo merece: tú.
Tu
felicidad debe ser tuya, no una moneda de cambio en manos de otra persona.
Quien te quiere, estará; quien no, se irá. Y en ambos casos, seguirás en pie.
No es fácil, pero tampoco imposible. Es un proceso de entrenamiento mental, de
priorizarte y de recordar cada día que la persona más importante en tu
vida eres tú misma.

Comentarios
Publicar un comentario