Me senté frente a la ventana, como si el sol pudiera iluminar las partes que todavía no entiendo. Con una taza de café y un par de páginas escritas entre suspiros, entendí que no necesito correr hacia ningún lugar. Solo respirar, soltar y escucharme.
Este no es un post de ruptura, ni de nostalgia, ni de reproches. Es un recordatorio: que crecer también es quedarse. Que sanar no siempre suena fuerte, a veces apenas se nota... como el aroma del café o el roce de una flor seca sobre el papel.
Hoy elijo la calma. Hoy no necesito respuestas. Hoy me basta con volver a mí.

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