Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2025

📌 Gratitud forzada, desempleo y otras formas de no rendirme

  Hay días en los que no tengo ganas de agradecer nada. No porque no haya cosas. Las hay. Lo sé. Pero no las siento. Y escribirlas igual se ha vuelto parte de la rutina que intento mantener para no derrumbarme por completo. A veces funciona como ancla. Otras veces solo es una lista sin alma. Pero sigo haciéndolo. Porque, aunque no me salve, al menos me estructura. Escribo: “Gracias por el café.” “Gracias porque me levanté.” “Gracias por ese amigo que me respondió el mensaje.” Y mientras lo escribo, una parte de mí grita que eso no es suficiente. Otra parte —más silenciosa— susurra que eso es todo lo que tengo ahora mismo. Y me aferro a esa voz bajita. Extraño trabajar. Extraño sentir que sirvo para algo más que sobrevivir el día. Extraño usar mi mente, mover mis ideas, responder correos, proponer cambios, pelear por cosas que importaban. Extraño tener propósito más allá de arreglarme para que no se me note el bajón en la cara. No estoy hecha para esta pausa...

Mayo, sin maquillaje

Mayo no llegó suave. Llegó como esos días donde te pones la camisa al revés, el café se enfría, y la vida insiste en no darte tregua. En medio de entrevistas, rechazos, pocas palabras y silencios que pesan más que las palabras mismas, empecé a entender cosas. A tragarme otras. Y a soltar varias más. Aprendí que no todo lo que se desea se consigue. Que a veces uno hace el esfuerzo, se prepara, entrega lo mejor, y aún así no. No hay recompensa. No hay respuesta. Solo un vacío que duele distinto. También entendí que el cuerpo no es un accesorio: es barómetro emocional. Mis médicos lo confirmaron. Dormir de más, evitar el movimiento, desganarse… no es descanso, es saturación. También he tenido que mirar de frente la distancia emocional con alguien a quien amo. Ver menos. Hablar menos. Soñar menos. Y aunque el vínculo sigue ahí, el entusiasmo no. No por ahora. Eso también es una forma de duelo, aunque nadie lo diga así. Y en medio de todo, llegaron llamadas laborales que no traían clarid...

Cinco meses, y aún de pie

Han pasado cinco meses del 2025, y aunque no ha sido el año perfecto, tampoco ha sido un año vacío. He llorado, sí. He sentido la frustración, el miedo, la incertidumbre económica, el rechazo… pero también he tenido momentos donde la vida, en silencio, me susurró que todo sigue en movimiento, incluso cuando parece estático. En estos cinco meses: Sobreviví a una cirugía delicada. Literalmente. A mi cuerpo lo abrieron y lo reconstruyeron, y aquí estoy, escribiendo. Aprendí a escucharme más allá del ruido. A saber cuándo parar, cuándo no forzar, cuándo dejar de fingir que puedo con todo. Di entrevistas importantes. Aunque no todas hayan sido exitosas, me preparé, me enfrenté al juicio de desconocidos y hablé de mi valor con voz firme. Me tomé el trabajo de actualizar mi perfil, de contar mi historia profesional con honestidad. Pocas cosas pesan más que contar tu historia cuando estás en medio de ella. Amé con todo y dudas. Aposté por una relación incluso cuando la lógica d...