Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2025

Desahogo

Febrero ha sido el mes más agotador que he vivido en mucho tiempo. Me siento drenada, agobiada, al borde de mi propia paciencia. Soportar un dolor físico intenso por un mes entero no es solo una prueba de resistencia, es un castigo constante que va minando la mente y el alma. Y la sobrecarga de medicamentos para sobrellevarlo no ha hecho más que empañar mi estabilidad emocional, dejándome en un estado de letargo y fragilidad que me resulta difícil reconocer en mí. Me siento al límite de mi cordura. No sé cómo aún no he caído en una depresión, o si de alguna forma ya estoy en ella y simplemente me niego a aceptarlo. Es como estar en un limbo donde nada se siente real, donde las cosas que antes importaban ahora son solo ruido de fondo. Y si a esto le sumo que mi relación se ha visto afectada, que llevo un mes sin trabajar (aunque ese trabajo ya no me convenga), que cada pequeño inconveniente se siente como la gota que colma el vaso, entonces la tormenta interna se hace cada vez más dif...

Avanzar...

 La clave está en no poner expectativas en los demás, sino en lo que puedes hacer por ti. Al enfocarte en tu crecimiento, en lo que puedes controlar, las decepciones externas pierden peso. A fin de cuentas, lo que realmente importa es cómo avanzas hacia tus propias metas.

Love Is...

El amor es algo sencillo y puro, tanto que la forma en que lo percibimos hoy está distorsionada en todos los sentidos. Nos hemos perdido en conceptos, términos extraordinarios y ordinarios, olvidando que el amor va más allá del espacio y el tiempo. Es una conexión, más profunda que cualquier red de alta velocidad. No es un arma de largo alcance, sino una sensación que trasciende el alma. No se mide, no se negocia, no se calcula. No está en lo que se exige, sino en lo que se entrega. En su esencia, el amor no compite ni busca imponerse. Simplemente es, como el viento que sopla sin esperar permiso, como la luz que existe aun cuando nadie la mira.

Soltar duele

Si estar cerca de alguien te drena, te hace dudar de ti mismo o altera tu equilibrio emocional, entonces su presencia no es un regalo, sino un peso. Soltar duele, pero no más que quedarte donde no puedes respirar en paz. No se trata de cortar lazos a la primera señal de conflicto, sino de entender que algunas relaciones tienen fecha de caducidad y aferrarse a ellas solo prolonga el desgaste. 

Lo que queremos las mujeres

Hay algunas cosas que la mayoría de las mujeres valoramos, como: Respeto: Las mujeres queremos ser respetadas por nuestras opiniones, decisiones y formas de ser. Comprensión: Las mujeres queremos ser escuchadas y comprendidas. Queremos que nuestros sentimientos sean tomados en cuenta. Apoyo: Las mujeres queremos sentir que podemos contar con nuestra pareja, familia y amigos. Amor: Las mujeres queremos ser amadas y valoradas por quienes somos. Si quieres saber qué quiere una mujer en particular, la mejor manera es preguntarle.

Amor apasionado

Un amor sano, maduro, que nos apoyamos en la ejecución de nuestras metas, tanto las individuales, como las que tenemos en común. ¿Y la pasión? Siempre presente. Algo que amo de ti es tu interés en que exploremos un poco más en lo que me gusta: agregar un poco de picante a nuestros encuentros. Que tengamos una sesión donde los dos quedemos agotados de tanto amarnos, comernos, chuparnos, lamernos. Necesito sentirte en tres partes específicas de mi cuerpo y que las tres las llenes de tu esencia... Y sabes cuales son. 😉 El BDSM con moderación, agrega muchísima sensualidad. Quiero que seas mi amo y dispongas de mi como quieras. Fóllame duro, maltrata mis nalgas... ¿O quieres que yo sea tu ama? Me encanta ese rol.

Pasión nocturna

  Todas las noches añoro estar a tu lado. Pero hay unas en las que se hace más pesado. Quisiera poner mi vagina en tu boca, que me saborees completa, y ya saciada de tantos orgasmos, montarte y que lleguemos al éxtasis juntos, simultáneamente. Luego de esto, que me toques hasta quedarnos dormidos. Y despertar en medio de la noche con tu miembro dentro. Llenándome por completo. Mi vagina fue hecha para ti. Cabes perfectamente. Y cierto orificio también es tuyo. Yo entera soy tuya.  Te amo.  ❤

Somos uno...

Sus manos alrededor de mi cuello, mientras me mordisquea un seno. Luego, baja ambas manos para apretar mis nalgas y poco a poco llevar mi vagina a su boca, y saborear, por unos minutos eternos, pero que me llevan al éxtasis y pierdo la cordura. Solo sé que en sus manos soy otra, o soy yo misma, sin ataduras. De esas sensaciones que quiero repetir, todas las veces que la vida me lo permita. ¿Y qué decir de cuando él está boca arriba y me dejo caer lentamente sobre su miembro y siento como me llena por completo, como mis carnes lo rodean como un guante? Es llamar al orgasmo y tenerlo en cuestión de segundos. ¡Me corro! Soy suya al 100% Solo existimos nosotros, uno solo. Tócame, bésame, úsame, lléname, maltrátame, cuídame, ÁMAME…

El peso de ser fuerte

 Ser fuerte no es una elección, a veces es una imposición. Cuando la vida te pone constantemente a prueba, la resiliencia se convierte en tu segunda piel. Pero, ¿qué pasa cuando ser fuerte se vuelve agotador? Nos enseñan que la fortaleza es admirable, que resistir y seguir adelante es la mejor opción. Pero pocas veces se habla del cansancio que viene con ello. No siempre queremos ser los que resuelven, los que sostienen, los que sonríen cuando todo se desmorona. Ser fuerte puede sentirse como cargar un peso invisible que nadie más percibe, pero que está ahí, oprimiendo el pecho en los días difíciles. Aprender a soltar es igual de importante que aprender a resistir. La fortaleza también reside en saber cuándo descansar, en permitirnos ser vulnerables sin sentirnos débiles. Aceptar que no podemos con todo no nos hace menos fuertes, nos hace humanos. Este blog es un espacio para explorar esa humanidad, para hablar de las cargas que llevamos y de cómo, a veces, la mejor manera de ser f...